En cuando a impermeabilización se refiere, una comprobación previa del soporte, los encuentros y las condiciones de ejecución puede evitar correcciones, sobreconsumos y fallos difíciles de resolver una vez aplicado el sistema.
En Colcret valoramos tu caso y te recomendamos la solución más adecuada para tu obra, sin sobrecostes innecesarios.
¿Está la obra realmente preparada para impermeabilizar?
¿Cuántas veces se descubre un soporte débil, una pendiente insuficiente o una junta sin resolver cuando el equipo ya está preparado para empezar?
En ese momento, las alternativas suelen ser tres: detener los trabajos, improvisar una corrección o continuar confiando en que el impermeabilizante compense un problema que no le corresponde resolver.
La impermeabilización no comienza al abrir el producto. Antes es necesario confirmar que el soporte, los puntos singulares, la evacuación del agua y la organización de la obra permiten ejecutar un sistema continuo y controlable.
Estos son los ocho puntos que conviene revisar antes de autorizar el inicio de los trabajos.
| Punto que revisar | Riesgo que ayuda a evitar |
| 1. Origen del agua | Actuar sobre el síntoma sin resolver la causa |
| 2. Sentido de la presión | Utilizar un sistema inadecuado para las condiciones reales |
| 3. Estado del soporte | Pérdida de adherencia y desprendimientos |
| 4. Fisuras y juntas | Reaparición de discontinuidades |
| 5. Puntos singulares | Filtraciones en encuentros, desagües y pasos |
| 6. Pendientes y evacuación | Acumulaciones permanentes de agua |
| 7. Condiciones de aplicación | Secados irregulares, mala ejecución y retrasos |
| 8. Sistema completo | Incompatibilidades con las capas posteriores |

1. Confirmar de dónde procede el agua
Antes de elegir el sistema hay que identificar el origen de la humedad.
No todas las manchas, eflorescencias o entradas de agua responden al mismo problema. La causa puede ser:
- Una filtración desde el exterior.
- Humedad ascendente por capilaridad.
- Una fuga en una instalación.
- Condensación.
- Una junta mal resuelta.
- Una fisura.
- Agua retenida por una pendiente o evacuación insuficiente.
Aplicar un impermeabilizante sobre una zona húmeda sin identificar la causa puede mejorar temporalmente el aspecto, pero no necesariamente resolver el problema.
Un revestimiento impermeabilizante puede controlar el paso del agua a través de una superficie. No corrige por sí solo una fuga, una condensación o una evacuación mal planteada.
Pregunta que debe quedar resuelta:
¿Se ha localizado el origen del agua o solo la zona donde aparece la lesión?
2. Definir desde qué cara trabajará el sistema
El comportamiento de la impermeabilización cambia según el sentido desde el que llega el agua.
La aplicación puede realizarse:
- Por la cara que recibe directamente el agua.
- Por la cara contraria, trabajando frente a presión negativa.
- Bajo un revestimiento cerámico.
- Bajo un recrecido o capa de protección.
- Como acabado expuesto.
- En una zona con contacto puntual o permanente con agua.
Siempre que sea posible, resulta preferible actuar desde la cara por la que llega el agua. Sin embargo, en sótanos, garajes, muros enterrados o fosos no siempre es viable acceder al exterior.
Cuando el sistema se aplica desde el interior, el agua empuja contra la unión entre el revestimiento y el soporte. En estas situaciones, la cohesión de la base y la adherencia del producto adquieren una importancia especial.
Pregunta que debe quedar resuelta:
¿El sistema seleccionado es adecuado para el sentido real de la presión del agua?
3. Comprobar que el soporte es resistente y compatible
Una superficie aparentemente limpia no siempre está preparada para recibir una impermeabilización.
Antes de comenzar deben revisarse:
- La cohesión superficial.
- La presencia de polvo o material pulverulento.
- Pinturas y revestimientos antiguos.
- Revocos huecos.
- Hormigón débil o deteriorado.
- Coqueras.
- Restos de desencofrantes.
- Grasas, aceites u otros contaminantes.
- Reparaciones antiguas poco adheridas.
- Materiales incompatibles con el sistema.
El impermeabilizante debe adherirse a un soporte mineral resistente. Si se aplica sobre una pintura, un revoco débil o una capa contaminada, la adherencia del sistema dependerá de un material que puede desprenderse.
Este punto resulta todavía más crítico cuando la impermeabilización trabaja frente a presión negativa.
Pregunta que debe quedar resuelta:
¿El producto quedará adherido al elemento resistente o a una capa intermedia que puede despegarse?
4. Revisar fisuras, juntas y cambios de material
No todas las discontinuidades deben tratarse de la misma forma.
Antes de cubrirlas es necesario diferenciar entre:
- Microfisuras superficiales.
- Fisuras estabilizadas.
- Grietas activas.
- Juntas de hormigonado.
- Juntas con movimiento.
- Encuentros entre materiales diferentes.
- Reparaciones previas.
- Cambios de soporte.
La presencia de una fisura no significa automáticamente que deba utilizarse el producto más flexible de la gama. Primero debe comprobarse su origen, profundidad y posible movimiento.
Una grieta estructural, una junta activa o una entrada continua de agua requieren un tratamiento específico. No deberían ocultarse simplemente bajo una capa general de impermeabilizante.
Pregunta que debe quedar resuelta:
¿Las juntas y fisuras han sido diagnosticadas y tratadas o simplemente quedarán cubiertas?

5. Resolver los puntos sensibles antes de cubrir la superficie
Una impermeabilización puede estar correctamente aplicada en la superficie general y fallar en un único encuentro.
Los puntos que más atención requieren suelen ser:
- Encuentros muro-solera.
- Esquinas interiores.
- Cambios de plano.
- Sumideros.
- Desagües.
- Pasos de tuberías.
- Anclajes.
- Juntas perimetrales.
- Umbrales.
- Petos.
- Reboses.
- Elementos empotrados.
En los encuentros entre planos puede ser necesario ejecutar una media caña con un mortero compatible para suavizar el ángulo y mantener la continuidad del sistema.
Los pasos de instalaciones también deben regularizarse y tratarse antes de aplicar el revestimiento general.
El criterio debe ser sencillo: el sistema impermeabilizante no puede perder continuidad en ningún punto.
Pregunta que debe quedar resuelta:
¿Existe una solución definida para cada encuentro, perforación y cambio de plano?
6. Comprobar pendientes, desagües y evacuación del agua
Este punto es especialmente relevante en terrazas, balcones, cubiertas, duchas, piscinas y superficies horizontales.
Antes de impermeabilizar conviene comprobar:
- La pendiente existente.
- La dirección de evacuación.
- La cota de los sumideros.
- La presencia de contrapendientes.
- Los puntos bajos.
- La capacidad del drenaje.
- La existencia de reboses.
- La altura disponible para las capas posteriores.
- La continuidad de la pendiente después de ejecutar los acabados.
La impermeabilización evita que el agua atraviese el soporte, pero no debe utilizarse como sustituto de una evacuación correctamente planteada.
El agua acumulada puede aumentar la exigencia sobre el sistema, retrasar el secado de las capas posteriores y poner en evidencia cualquier discontinuidad.
Corregir una pendiente después de impermeabilizar puede obligar a modificar o repetir parte de la solución.
Pregunta que debe quedar resuelta:
¿El agua llegará al desagüe o permanecerá acumulada sobre la impermeabilización?

7. Verificar las condiciones reales de aplicación
La ficha técnica establece unos límites de aplicación, pero la obra debe permitir trabajar dentro de ellos.
Antes de comenzar deben comprobarse:
- Temperatura ambiental.
- Temperatura del soporte.
- Exposición directa al sol.
- Viento.
- Previsión de lluvia.
- Humedad del soporte.
- Existencia de agua acumulada.
- Ventilación del espacio.
- Tiempo disponible entre capas.
- Posibilidad de realizar el curado.
- Protección frente al tránsito.
- Interferencia con otros oficios.
En exteriores, una superficie muy caliente o un viento constante pueden acelerar el secado y reducir el tiempo de trabajo.
En zonas cerradas, una ventilación insuficiente puede retrasar el secado y condicionar la colocación de las capas posteriores.
También debe confirmarse que la zona podrá permanecer protegida durante el endurecimiento. Si otros oficios van a transitar, perforar, golpear o cubrir inmediatamente el sistema, la impermeabilización puede dañarse antes de entrar en servicio.
Pregunta que debe quedar resuelta:
¿La organización de la obra permitirá respetar la aplicación, los tiempos entre capas, el curado y la protección?
8. Definir el sistema completo hasta la puesta en servicio
La elección no debe limitarse al impermeabilizante.
Antes de comenzar debe estar definida la secuencia completa:
- Preparación del soporte.
- Reparaciones previas.
- Tratamiento de juntas y encuentros.
- Impermeabilización.
- Capa de protección, si procede.
- Recrecido.
- Adhesivo.
- Revestimiento cerámico.
- Pintura o acabado compatible.
- Tiempo antes de cubrir.
- Tiempo antes de entrar en contacto con agua.
- Puesta en servicio.
También deben conocerse las compatibilidades entre materiales.
Por ejemplo, si la impermeabilización va a recibir un revestimiento cerámico, será necesario comprobar la compatibilidad con el adhesivo, los plazos de espera y las condiciones del soporte antes de colocar.
Si va a quedar vista, habrá que verificar si el producto está preparado para esa exposición y qué mantenimiento necesitará.
Pregunta que debe quedar resuelta:
¿Está coordinada toda la secuencia o únicamente se ha elegido el impermeabilizante?

El producto se selecciona después de revisar la obra
Una vez comprobados estos ocho puntos puede definirse el nivel de rigidez, deformabilidad y capacidad de adaptación que necesita el sistema.
La gama ImperCret incluye soluciones cementosas rígidas, semiflexibles y flexibles para responder a diferentes condiciones de soporte y aplicación.
| Condición general | Solución que puede valorarse |
| Soporte mineral estable, sin movimientos relevantes | ImperCret Dry |
| Soporte con necesidad de una ligera capacidad de adaptación | ImperCret Dry-SF |
| Microfisuración, deformaciones previsibles o mayor exigencia de flexibilidad | ImperCret Flex |
Esta clasificación es orientativa. La selección final debe contrastarse con:
- El tipo y estado del soporte.
- El sentido de la presión del agua.
- La presencia de fisuras o juntas.
- El uso del espacio.
- La exposición.
- El acabado posterior.
- La documentación técnica vigente.
La solución adecuada no tiene por qué ser la de mayores prestaciones, sino la que responda correctamente a las condiciones reales de la obra.
Qué debería controlar el jefe de obra durante la ejecución
La revisión previa no termina cuando comienza la aplicación.
Durante los trabajos conviene registrar:
- Estado del soporte antes de cubrirlo.
- Reparaciones realizadas.
- Tratamiento de juntas y puntos singulares.
- Proporción de mezcla.
- Número de capas.
- Consumo de producto.
- Espesor previsto.
- Condiciones ambientales.
- Tiempos entre aplicaciones.
- Curado.
- Protección de la zona.
También es recomendable fotografiar las juntas, encuentros, sumideros y pasos de instalaciones antes de que queden ocultos.
Una desviación importante entre la superficie tratada y el material consumido puede indicar que no se ha alcanzado el espesor previsto, que el soporte presentaba una rugosidad elevada o que se han producido pérdidas no controladas.

La revisión previa ahorra más tiempo que la corrección posterior
Una impermeabilización no suele fallar únicamente porque se haya seleccionado un producto incorrecto.
Muchos problemas comienzan antes:
- En un soporte débil.
- En una fuga no localizada.
- En una junta sin tratar.
- En una pendiente insuficiente.
- En un sumidero mal conectado.
- En una capa posterior incompatible.
- En una organización de obra que no permite respetar los tiempos.
Revisar estos ocho puntos antes de comenzar permite detectar incompatibilidades, coordinar a los diferentes oficios y definir una solución que pueda ejecutarse y controlarse correctamente.
La pregunta no es únicamente qué impermeabilizante utilizar.
La pregunta es:
¿Está la obra preparada para recibirlo?
¿Tienes prevista una impermeabilización?
El equipo técnico de Colcret puede ayudarte a revisar el soporte, identificar los puntos críticos y valorar qué solución ImperCret se ajusta mejor a las condiciones de la intervención.
Para realizar una primera valoración resulta útil disponer de:
- Fotografías generales y de detalle.
- Tipo de soporte.
- Superficie aproximada.
- Origen previsto del agua.
- Existencia de fisuras o juntas.
- Acabado posterior.
- Posibilidad de intervenir desde la cara exterior.
Preguntas frecuentes
No debería aplicarse un mortero impermeabilizante sobre pinturas o revestimientos cuya adherencia no esté garantizada. La superficie debe sanearse hasta alcanzar un soporte mineral resistente y compatible.
Sí. Las fisuras deben diagnosticarse y tratarse antes de ejecutar el revestimiento general. El tratamiento dependerá de si están estabilizadas, tienen movimiento o responden a una patología estructural.
Los soportes cementosos absorbentes suelen requerir una humectación previa. Deben acondicionarse conforme a la ficha técnica, evitando que quede agua acumulada o encharcamiento.
Una entrada continua de agua debe controlarse previamente mediante una solución específica. No conviene aplicar el revestimiento general directamente sobre una vía de agua activa.
El agua puede permanecer acumulada sobre el sistema. Antes de impermeabilizar debe comprobarse y, cuando sea necesario, corregirse la pendiente hacia los puntos de evacuación.
Depende del producto, las condiciones ambientales, el espesor y el acabado posterior. Deben respetarse los plazos indicados en la documentación técnica vigente.
Se compara la superficie realmente tratada con la cantidad de producto utilizada. Este control ayuda a detectar desviaciones respecto al consumo y espesor previstos.
En presión positiva, el sistema se encuentra en la cara por la que llega el agua. En presión negativa, se aplica en la cara contraria y el agua empuja contra la adherencia entre el revestimiento y el soporte.
